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8 de marzo de 2016
El 23 de Diciembre de 2015 una parte de Ucrania perdió su suministro eléctrico. Ciudades enteras quedaron a oscuras y durante horas no hubo manera de que las eléctricas afectadas recuperasen el control de la situación. Sus call center estaban bloqueados, los clientes no sabían que estaba pasando y ellos tampoco.

power lines


Consiguieron restablecer la energía manualmente después de un par de horas, prescindiendo del control de las redes informáticas que parecían haberse desplomado. Tras investigar el suceso los expertos arrojaron algo de luz sobre lo sucedido: Un sofisticado cyberataque había desconectado parte del suministro eléctrico ucraniano.

14 de octubre de 2015
       Aovillado de lado contra la gomaespuma, junto al ruido y el calor condensado de los aparatos de soporte vital. Claustrofobia-privacidad entre cables, con correas de sujeción alrededor del pecho y los muslos. Los ojos clavados en la pantalla. La vibración constante del sistema de circulación de aire le aturdía. Fingía que leía, se engañaba a sí mismo mientras esperaba. Su PDA emitió la alarma: Ocho años, seis meses, trece días y catorce horas.

fotón

         Estaban a punto de salir del FTL. Se soltó de las correas y se vistió con el mono de tripulante, hombros rígidos con los parches de todos los países armadores y la palabra CHRONOS sobre el pecho. Botas magnéticas calzadas, cayó atraído a la pared más cercana. Trotó con esfuerzo, apartándose pelo grasiento de la frente.
23 de marzo de 2015
―No me jodas, ¡eres un hacker de esos!―María lo dijo con un tono de asombro infantil.

         Radko la miró entre la neblina de humo de tabaco y olor a fideos coreanos picantes que manó de su habitación en cuanto abrió la puerta. Ella señalaba con el flacucho brazo extendido-una miríada de pulseras de plástico chillonas sobre la piel morena-en dirección hacia la pantalla que había sobre el escritorio. Estaba apagada, asediada por ropa sucia y botes vacíos de Samyang Foods Buldalk Bokkeummyeon.

ordenador


―¡Qué dices!―Radko negó con la cabeza y se apartó de la puerta para dejarle pasar.

         María rodeó la cama deshecha y fue hasta la pantalla del ordenador apagado. Lo miró como una pieza de museo.
19 de noviembre de 2014
         Con el cambio climático La Laguna volvió a hacer honor a su nombre. Las tormentas constantes inundaban la ciudad y el agua turbia reclamó su lugar engullendo los adosados de los adinerados. En el centro, la lluvia ácida caía con inclemencia sobre Zero. Las gotitas de color óxido le dejaban un residuo marrón sobre la chaqueta de cuero. Se echó la capucha sobre la cabeza y caminó por las pasarelas con columnas bajo los enormes edificios. No lograban evitar que la lluvia, empujada por un viento lateral, diese contra la marea humana que intentaba refugiarse del tiempo inclemente. Los coches eléctricos pasaban con un zumbido, dejando como rastro géiseres de agua sucia que empapaban a quienes estaban demasiado cerca de la calzada.

         Zero se arrebujó en la chupa de cuero, protegido de las miradas por la capucha, y caminó encogido entre la gente con las manos en los bolsillos. Prestaba especial atención a los paraguas de aristas afiladas, llevados por peligrosísimas sexagenarias que lo ponían justo a la altura perfecta para sacarle un ojo. Su segunda prioridad era vigilar a los carteristas marroquíes y las atracadoras rumanas, que atraían con el canto de sirena de sus faldas de vinilo en colores chillones, poco más anchas que un cinturón.

Interfaz Visual

         Pero él estaba de vuelta de todo eso, miraba con una mezcla de asco, envidia y piedad al resto de sus congéneres, esquivándolos para llegar lo antes posible a la estación del tranvía. Aún con las manos en los bolsillos, Zero se tocó el paladar, justo detrás de las paletas, con la lengua. Con aquel movimiento se activó una respuesta gestual en su cerebro. Finísimas líneas de fósforo verde atravesaron su campo visual, injertadas directamente al nervio óptico gracias a la placa de silicio de 35nm que tenía detrás de la oreja derecha, incrustada en el hueso.
9 de octubre de 2014
Hace dos días mi ordenador explotó. De la misma manera que la frase anterior: fue brusco, impactante y sin previo aviso. Vale, sólo explotó una pequeña parte, y no fue tanto explotar como cortocircuitarse y arder súbitamente, pero reconocerán que sigue siendo una experiencia bastante desagradable. No me entretendré ahora con los apasionantes (al menos para mí)  detalles técnicos pero fue cosa de la entrada de la fuente y por suerte (y creo que gracias al sacrificio de un noble fusible) el resto del hardware se salvó.

ordenador explota


18 de septiembre de 2014
¿Eres de los que lee eBooks? Hace un tiempo escribía brevemente apreciando los libros de toda la vida, pero eso no implica mi desprecio por las nuevas tendencias ¡ojo! Lo cierto es que llevo tiempo queriendo hacerme con un eReader, lo admito. Y es que conectar con todos esos autores que están dispuestos a distribuir sus escritos digitales gratis sería algo genial.

Pero aún no me hecho con uno de ellos, por indecisión, entre otras cosas. Así, cada vez que leo en las redes algo relacionado no puedo evitar fijarme. En este caso me ha llamado la atención el lanzamiento próximo del nuevo Amazon Kindle. En Alt1040 lo cuentan mejor que yo. Me ha sorprendido gratamente, pues la bajada de precios en relación a las prestaciones es notable. No hace mucho paseaba por las tiendas especializadas y me dolía bastante ver que casi ninguno bajaba de los 100, "toca esperar" me dije, y parece que esperar está dando sus frutos.