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27 de enero de 2016
Doce días en la Kirishima y ya la odio. La gomaespuma a mi espalda es cómoda, pero me asfixian ramajes de acero y cables. El soporte vital es una vibración constante que se mete en mi cerebro. Pienso a 1800 rpm y malvivo con un insomnio alucinógeno.

compañeros de tripulacion

Bleep, turno de día. Un reloj gobierna mis ciclos, no la añorada órbita planetaria. Duermo con el uniforme, un par de bostezos y estoy en el comedor. A estos desconocidos los tengo que llamar compañeros, comer con ellos y sonreír. Aún me pregunto quiénes son. Bruce y su petaca, ¿recuerdo de casa o alcohólico?. Tien mira raro, ¿defensiva o psicópata?

16 de noviembre de 2015
El cyberpunk tuvo su auge durante mediados de los 80 y los 90, aunque goza de buena salud en la actualidad. Género de ciencia ficción distópica y noir, sus rasgos principales incluyen un mundo tecnológico con grandes diferencias de riqueza, escaso cuidado por el medio ambiente, trasfondo de agitación social, gobiernos corruptos y por supuesto la parte punk.

Pero no voy a contarte lo que es el cyberpunk, no, hoy vengo a decirte en qué predicciones acertó esa primera ola de los 80 y 90. Hoy vengo a contarte en qué y por qué tenían razón. Y como eso nos coloca en el lado de los futuros no deseables del espectro predictivo de la ciencia ficción.

shibuya night
14 de octubre de 2015
       Aovillado de lado contra la gomaespuma, junto al ruido y el calor condensado de los aparatos de soporte vital. Claustrofobia-privacidad entre cables, con correas de sujeción alrededor del pecho y los muslos. Los ojos clavados en la pantalla. La vibración constante del sistema de circulación de aire le aturdía. Fingía que leía, se engañaba a sí mismo mientras esperaba. Su PDA emitió la alarma: Ocho años, seis meses, trece días y catorce horas.

fotón

         Estaban a punto de salir del FTL. Se soltó de las correas y se vistió con el mono de tripulante, hombros rígidos con los parches de todos los países armadores y la palabra CHRONOS sobre el pecho. Botas magnéticas calzadas, cayó atraído a la pared más cercana. Trotó con esfuerzo, apartándose pelo grasiento de la frente.
17 de septiembre de 2015
<<Disclaimer//Esto no es una crítica literaria, es una opinión y una breve reseña sobre La Tierra Larga. Más parecido a lo que te comentaría un amigo muy emocionado que quiere recomendarte algo, muy diferente (espero) a lo que vomitaría algún escritor frustrado que es feliz con la columna de su EZine digital que se basa en criticar el curro de los demás//Disclaimer>>

la tierra larga portada


<<¿Qué es?>>
La Tierra Larga (Junio de 2012) es la primera en una serie de novelas de ciencia ficción, surgida de una colaboración entre TerryPratchett y Stephen Baxter.
15 de septiembre de 2015
La alarma chirría en los oídos, no sé si la jodida cosa se acerca. Cincuenta centímetros de acero viejo y policarbonato manchado me separan del vacío. La única luz, brillo azul eléctrico a través de una ranura de cristal escarchado. Vigilo-inmóvil-conteniendo aire con sabor a humo. El soldador convertido a lanzallamas apagado entre las manos, me tiemblan.

pasillo oscuro


Veinte metros de oscuridad y bultos engañosos, detrás está la exclusa. La alarma grazna, no queda tiempo. Camino agazapado, de reojo todo se mueve. Distingo la pegatina rusa: запереть. A mi espalda cruje el metal, giro. Mide tres metros y es todo negro, sus miembros como pistones y cables neumáticos, sus garras parecen aluminio. “Clic”, la chispa del soldador, lo levanto y rocío con gas inflamado, me quemo las cejas. Chilla más que la alarma y retrocede. Tengo cinco segundos. Me giro para correr, una silueta negra de tres metros contra la exclusa. Por eso estaba en todas partes, son dos.
8 de septiembre de 2015
         Siempre le sorprendía el silencio dentro de los maglev. El aparato se deslizaba sin la menor sacudida, dejando atrás la estación de Pordenone. Apretó contra su pecho la mochila con el escaso equipaje. Hora de alejarse de Italia y sus clanes corporativos durante una buena temporada. Esbozó una sonrisa torcida: una nueva huida, un poquito más de información acumulada. Había dejado el trastero del puerto-su hogar los últimos tres meses-vacío. No había perdido nada y lo había ganado todo.

tarjeta de memoria


         Rebuscó dentro de la mochila, apartando la ropa usada. Sacó la carpeta, papeles polvorientos y antiquísimos recortes de periódico. De uno de los recortes cayó un finísimo rectángulo negro:
9 de abril de 2015
         El Gemekala se alejaba de la zona de batalla a toda velocidad. Tras el fulgor de sus motores quedaban los destellos de las explosiones nucleares entre el campo de escombros. Todo lo que quedaba de la flota, las naves dañadas a la deriva cuyos reactores en estado crítico detonaban antes de morir para siempre. En la sala de mando de su destructor, el Comandante observó las pantallas holográficas.

         Pensó en las tripulaciones, poco más que partículas carbonizadas flotando libremente en el vacío entre pedazos de fuselaje y gas ionizado. El enemigo lo había vuelto a hacer, habían utilizado armas termonucleares para crear una nube de plasma y engullir su flota. El Comandante se inclinó sobre las lecturas de radar e hizo un fuerte gesto de negación. Sólo el Gemekala había sobrevivido al combate.

invasores fotografía


         Se irguió en la sala de mando y dio media vuelta para salir. A su alrededor la tripulación intentaba reparar los daños sufridos a contrarreloj, bajo un baile de chispas y cableado en llamas. Una vez más la flota no había podido detener a los alienígenas, y ahora el Gemekala se batía en retirada dejando las colonias de Espara y sus quinientos millones de habitantes a merced del enemigo.